Otros Modelos de Iniciación

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1) Aportes a una relectura de Platón.

A fines del siglo XIX y principios del XX, fue publicada la voluminosa obra de T. Gomperz: “Pensadores Griegos”. Era indiscutible la capacidad del filólogo y los descubrimientos que se encontraban en su haber, así como su familiaridad con los textos de la Grecia primitiva y clásica. Sin embargo, en su obra trata a los pensadores griegos como si fueran contemporáneos. Establece su valor en función de haberse aproximado o alejado de los descubrimientos científicos que estaban en boga. De este modo, la Grecia de Gomperz se muestra como un producto artificial; una versión completamente deformada por la cosmovisión del autor. Movimientos posteriores, apuntan al carácter visceral y mítico de la cultura griega, que en ese sentido se equipara a cualquiera de las cosmovisiones tradicionales de los pueblos aborígenes. La única particularidad es la complejidad de su Artefacto Mítico y ritual y el hecho de que el mismo sirva de fundamento a nuestra cultura.

Del mismo modo, la lectura de Platón está contaminada no ya por un prejuicio cientificista como en el caso de Gomperz, sino por la derivación que tuvo después cuando se acentuó de una manera sesgada la faz espiritualista del filósofo hasta llegar a “La Ciudad de Dios” de Agustín de Hipona. Leemos a Platón a través del neoplatonismo por un lado y por el otro a través de la versión que imprimió la iglesia a sus concepciones.

Hay que destacar que El Banquete es un diálogo en el que se conjugan los grandes y los pequeños misterios, con la particularidad que en los mismos, en su exposición y trasmisión, no se limitan a una actividad de tipo intelectual, sino que se hace en medio de una comida opípara. Antes de empezar su discurso, por ejemplo, Sócrates bebe una medida de vino equivalente a un litro y medio, más o menos. Es decir que formula su discurso en estado de embriaguez. El carácter de lo iniciático está marcado por la comida y por el tema de la charla, es decir el amor. Se hace alusión a los dos fluidos que trasmiten una iniciación: la saliva, estableciendo los pequeños misterios y el semen o los fluidos vaginales en relación con los grandes misterios (1). Era de suponer que dicho banquete serviría de introducción a una orgía dionisíaca en la que el mundo retornaría a su estado de caos primordial para volver a organizarse.

Mayéutica socrática.

Estos elementos de El Banquete se complementan con la mayéutica. La misma, en sus tres fases: ironía, mayéutica propiamente dicha y Aletheia, son parte de un esquema iniciático. En el primero, se retrotrae a la persona a un estado de pureza inicial al confrontarlo con creencias erróneas establecidas por la cultura, la tradición o la educación (muerte iniciática). En la segunda parte, se produce el parto, es decir el nuevo nacimiento y finalmente la etapa final es el descubrimiento de la verdad.

La diferencia con otros esquemas iniciáticos, es que en el mismo, se considera a la persona como portador activo de lo que sería el “contenido” de la iniciación. El proceso descrito por René Guénon y con el que estamos familiarizados, se remonta a una concepción romana que influenciara a la Iglesia, por lo que el exoterismo católico no tendría sus raíces en un Artefacto Mítico Ritual jesuánico, sino en la exigencia planteada por el imperio acerca de lo que debería ser una tradición y una iniciación. Fundamentalmente el requisito de antigüedad y regularidad, brindado por el cristianismo al  resaltar la inserción en la tradición judía y por el otro un ritual en el que el recipiendario se limite a asumir en forma completamente pasiva lo que se le brinda. Cristo como Hijo de Dios y rey del universo, cumpliría de ese modo con el papel del emperador. El carácter puramente exotérico del ritual se establece luego del siglo IV y con el fin de asumir el control de las poblaciones bajo una férrea teocracia.

Es así como se establece el Artefacto mítico ritual católico, con la figura del papa como vicario de cristo y representante de una supuesta tradición apostólica. La influencia espiritual se trasmite hacia abajo a través de toda la jerarquía eclesiástica.

Este AMR que implica la pasividad casi absoluta de la persona que recibe la iniciación y la actividad exclusiva del representante del centro iniciático, es la que sirve de base un libro como Apercus sur l´Initiation de R. Guenon. El mismo es sumamente útil como base e introducción, pero es de notar que el papel que Guénon presenta para el recipiendario de la iniciación es tan sólo contar con el carácter de “iniciable”, es decir una tierra con ciertas condiciones, tan sólo capaz de recibir una semilla que se deposita en él.  (2)

El esquema de Platón, en cambio es el de la actividad de los mamíferos, es decir la de un parto, la del desarrollo puramente singular de algo que está en el interior. Cabe destacar que este concepto de singularidad, de individualidad, es el que se resalta en un nacimiento. El propio Platón reelabora la doctrina órfica con un aporte individual, mientras que para el esquema guenoniano, esto se presenta como una seria inconveniencia. Por otro lado, la individualidad es algo que no se puede separar del desarrollo espiritual, al menos en el estado humano. Es necesario, sí, una suerte de impersonalidad, cuando hay una referencia a situaciones cósmicas (3),

Características de la individualidad

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Se parte de la base que la individualidad del sujeto que recibe la iniciación es única. Una suerte de punto duro, que es el centro de la consciencia y que constituye el yo y su prolongación, el ego. La iniciación permitiría a ese yo abrirse a situaciones superiores y desarrollar su espiritualidad hasta acceder a estados no condicionados.

Otro modelo mítico de la individualidad, es que la misma está formada por múltiples ramificaciones y aquí se une a otra teoría mítica, descartada en forma pertinaz por Guénon y Koomaraswamy a pesar de sus orígenes tradicionales: la palingenesia (4) por la cual no es la primera vez que accedemos al estado humano, sino que esta fuerza vital con ciertas características, que toma la forma que tenemos actualmente, ha estado circulando por el cosmos en cantidad de otras configuraciones. (5)

Esto hace que quien reciba la iniciación, no tenga la misma experiencia: su historia cósmica lo condiciona al menos parcialmente. Por cierto que Guénon no tiene en cuenta este punto de vista, e insiste en la concepción del recipiendario de la iniciación como una “tábula rasa”. De admitir el carácter activo del candidato, el mismo debe recibir la iniciación que corresponda a su grado cósmico, y no me refiero a la iniciación real o sacerdotal, femenina o masculina; con base en un oficio o especulativa, sino a la que corresponde de acuerdo a las exigencias de su singularidad.

Para que esto pudiera encontrarse en la cultura a la que el recipiendario pertenece, sería necesario que los centros iniciáticos estuvieran unidos entre sí y ofrecieran diversas alternativas adecuadas al estado peculiar del sujeto. No ocurriendo esto, el espíritu de búsqueda es la piedra de toque que permitirá al individuo recibir diferentes iniciaciones y practicar el artefacto ritual de varias cosmovisiones hasta reconocer lo que sería su camino singular. Esto es de suma importancia, ya que el desarrollo de este aspecto de la individualidad es lo que permite a la persona reconocer y desarrollar su propia voz, expresar el modo singular de contacto con el cosmos; encontrar la forma particular en que ese núcleo universal se ha manifestado en su propio interior.

De este modo, la Masonería está lejos de ser la iniciación por excelencia, lo que no menoscaba su eficacia; podría afirmarse que hay una Epojé de lo iniciático, que implica la muerte, el despertar y la comprensión de la verdad, pero tiene mucha importancia la forma particular que la administración de este Artefacto Mítico Ritual adquiera según los casos individuales.

Como decía en el párrafo anterior, el espíritu de búsqueda y el grado de intuición que trae aparejado, es lo que le permite el desarrollo de esta individualidad. Este espíritu puede verse bloqueado por algunos obstáculos como posiciones dogmáticas o «distracciones» , pero tarde o temprano se cumplirá.

 NOTAS

(1) Lo que estaría entre ambos sería el ósculo en la boca. Existía la creencia que de este modo, a través de la saliva se trasmitían gotas de semen. Además la mezcla de los dos alientos, permitía una trasmisión espiritual completa. Por un lado es en este sentido cuando en el Evangelio apócrifo de Felipe, se dice que “Jesús amaba a María y la besaba sin cesar en la…” Aquí el texto está corrompido, pero se entiende que los besos se los propinaba en la boca: el impulso erótico era lo que producía la trasmisión de la influencia espiritual y la saliva, supuestamente mezclada con el semen, era el vehículo que contenía la misma. En otro sentido, esta creencia de que al besar en la boca permite que la saliva se convierta en semen es lo que motiva la creencia popular que el embarazo de una mujer se puede producir con un beso.

(2) Para esta supuesta tradición de Occidente, la tierra sería completamente pasiva, cosa que no ocurre con las iniciaciones brindadas en los pueblos aborígenes, donde se considera a la tierra como centro de toda actividad, de la principal actividad y por lo tanto se exige de la persona que recibe la semilla  una disposición desarrollada y activa, ya que se trata de hacer crecer algo que está en el interior.

(3)

Esta actitud impersonal, es el equivalente a sumergirse en una modalidad caótica que en este caso algunos llamarían “superior”. Requiere de un movimiento pendular, cuyo otro extremo está en la necesidad de sumergirse en un caos “inferior”, y que de algún modo coincide con la muerte iniciática. Ambas situaciones, como lo acabo de señalar, están inscriptas en el vaivén de un péndulo, de modo que no existe la posibilidad de que se agoten las posibilidades inferiores de una vez y para siempre. Esto no ocurre, ni aún cuando al protagonista de una iniciación le sobrevenga la muerte física. Por algo las fiestas carnestolendas se repiten una vez al año: se trata de un movimiento cíclico que en la vida individual debe reiterarse muchas veces. Por otro lado, tampoco es cierto que un sumergirse en el caos superior sea un movimiento único y definitivo, sino que al mismo también se accede una y otra vez. La vida, la muerte y la existencia cósmica son desplazamientos entre ambos puntos extremos que marcan los límites del mundo. La interacción de ambos con el medio cotidiano es lo que apunta a la realización espiritual.

(4) Obsérvese que no uso el término “reencarnación” que da lugar a situaciones equívocas. Todos estos puntos por su extrema complejidad, requieren de un artículo por separado.

(5) Esto es lo que da origen a la genealogía cósmica, sobre la que también me referiré por separado, debido no sólo en este caso a la complejidad del tema, sino a la separación de nuestra experiencia cotidiana e inmediata. 

GOCHO VERSOLARI

SAFE CREATIVE Propiedad Intelectual
Código de registro: 1707253135471

Fecha de registro: 25-jul-2017 10:52 UTC

 

 

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