EL CRISTO SALVAJE – Libros sagrados en el Cristianismo

1 Judaísmo

Para los judíos es incuestionable que la Torah y el Tanaj, es decir la versión ampliada que comprende los veinticuatro libros del Antiguo Testamento, son el Libro Sagrado sobre el que se asienta  su religión.

Desde la Antigüedad, el hebreo es la lengua escrita, litúrgica y de oración empleada por el judaísmo, donde funciona como lengua sacra; consecuentemente allí se la denomina לשון הקודש (lashon ha-Kodesh, ‘lengua de lo sagrado’). Según la tradición israelita, el hebreo es la lengua escogida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad, de ahí que se la suela denominar lashon ha-Kodesh.

Contenidos en un rollo, el rabino especializado en la compleja lectura del contenido realiza la  parashב hashavua o lectura semanal de la Torah frente a la asamblea. Se consideran en relación a su contenido, las cuatro interpretaciones aplicables a todo libro sagrado.

Peshבt: el nivel de interpretación que atiende al sentido literal del texto, tal como las palabras son entendidas en la vida diaria de la gente.15

Rיmez: atiende al sentido alegórico del texto bíblico, las cuales hacen alusiones a cosas que las personas pueden comprender.15

Derבsh: es el nivel de interpretación que atiende al sentido interpretativo de la escritura sagrada, de la cual se derivan las reglamentaciones y leyes de la tradición judía. Para conseguir este objetivo, se utilizan métodos como por ejemplo las referencias, las comparaciones entre palabras y versículos bíblicos, e incluso las analogías.15

Sod: es el método místico de interpretación, del cual deriva la Cábala, y que busca un sentido oculto en el texto sagrado, el cual sólo podría encontrarse con el estudio de los textos originales en sus lenguas originales.15

Atribuídos a Moisés que los escribió para brindarlos al pueblo israelí, es incuestionable el carácter sagrado de estos escritos.

Islamismo.

El Korán es indiscutiblemente el Libro Sagrado del Islam. Contiene la revelación trasmitida al profeta Mohammed (Bendito sea Su Nombre)

El origen del árabe clásico se encuentra en las partes norte y central de la península arábiga y es distinto de las lenguas del árabe antiguo del sur las cuales fueron habladas en la parte sur de la península, en el moderno Yemen. El árabe clásico es la única lengua sobreviviente de las lenguas del árabe antiguo del norte. La inscripción más antigua en árabe clásico data del 328 d. C. y se la conoce como la «inscripción de Namāra». Fue escrita en el alfabeto nabateo y encontrada al sur de Siria en abril de 1901.

Con la expansión del Islam, el árabe clásico se convirtió en una lengua de importancia a nivel internacional y de devoción religiosa, ya que es la lengua en la que fue revelado El Corán. Su relación con los dialectos modernos es similar a la relación entre el latín y las lenguas romances o entre el idioma chino medio y el idioma chino.

Antes de poder tocar una copia del Corán o mushaf, un musulmán debe realizar un wudu (la ablución o ritual de limpieza con agua). Esto se basa en una interpretación literal de la sura «Pues Este es en verdad el Honorable Corán, el Libro bien conservado, que nadie podrá tocar salvo quienes son limpios».

La execración del Corán significa insultar el Corán sacándolo de su contexto o desmembrándolo. Los musulmanes siempre tratan el libro con reverencia y, por consiguiente, está prohibido reciclar, reimprimir o simplemente descartar las copias viejas del texto (en este último caso, los volúmenes deben ser quemados respetuosamente, o bien, enterrados).

2 El caso particular del Cristianismo

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Cuando se produce la muerte de Jesús, la recopilación de sus dichos es puesta por escrito en cantidad de formas y con cientos de enfoques. Esto se debía a sus palabras estaban dirigidas a todo tipo de público y de creencias. No se limitaban al pueblo judío, sino que entre sus seguidores se contaban desde el principio quienes practicaban religiones orientales y otros credos. De este modo el Jesuanismo en sus orígenes, era un movimiento; no se consideraba la posibilidad de un dogma ni de una iglesia en el sentido de institución. Por el contrario, la primitiva prédica estimulaba a desarrollar una respuesta absolutamente singular en relación con el mensaje que se trasmitía.

Del cúmulo de documentos que fueron puestos por escrito en esa época, surgen diversas pautas de interpretación, pero ninguno de los textos tiene el carácter de sagrado en el sentido del Judaísmo y del Islamismo: un libro escrito directamente por el fundador o cuya redacción date de “tiempos inmemoriales”; una lengua sagrada en la que fuera escrito y pautas para su manejo en términos rituales.

La proto ortodoxia, según llama Bart D. Ehrman al sector de cristianos en su mayoría procedentes de Roma que más tarde formarían la iglesia, se encargó desde muy temprano de cercenar y modificar los escritos para adaptarlos a sus aspiraciones de poder y conveniencias proselitistas. El ápice de este proceso se da en el 314 cuando a través del Concilio de Nicea, Constantino declara al Cristianismo como religión de estado.

No ha sido sólo la naciente iglesia la que se encargó de adulterar y de destruir los documentos que no servían a su ideología. Luego de la muerte de Jesús, la arqueología habla de tres ramas: la proto ortodoxia, ya mencionada, los Marcionitas, es decir seguidores de Marción y los Ebionitas. Para  estos últimos, el jesuanismo seguía siendo una escuela dentro del Judaísmo que postulaba la presencia del maestro como el Mesías. Marción por otro lado, pareciera haber sido el primero en dar a la enseñanza   un contenido inspirado en el gnosticismo (1) , por el cual el Dios del Antiguo Testamento era maligno, y uno de los actos más claros de su maldad era la creación del hombre: encerrar en una grosera estructura material un aspecto de luz divina. Esta escuela parece haber florecido hacia el año 60, ya que Marción, uno de los primeros en ensayar un canon de las escrituras, recurre a las cartas de Pablo de Tarso, y las modifica, cercenando pasajes, procurando que las mismas coincidieran con sus teorías. Según Ehrman, pareciera ser que la idea del canon que luego tomarían los proto ortodoxos al constituirse en Iglesia, habría surgido de Marción. En cuanto al mismo, sus obras fueron prolijamente destruidas, como ocurriera con tantos y sabemos de su contenido tan sólo por la versión deformada de los apologistas. De haber triunfado su postura, era evidente que la iglesia pudiera haber tenido otro rostro, pero tarde o temprano habría llegado a establecer los mismos excesos y a desarrollar el afán de poder sobre el mundo y los hombres.

3 La cuestión de la lengua

Lengua sagrada

Es sabido que el cristianismo no posee una lengua sagrada. Sánscrito, árabe o hebreo antiguo, son precisamente lenguas elaboradas para expresar esas escrituras, cuya redacción se atribuye en última instancia al correspondiente Dios de cada religión, o al fundador de la misma, bajo la inspiración divina. Los Evangelios que tardíamente se consideran canónicos (2) fueron escritos en griego, y son recién poco más de tres siglos más tarde cuando Agustín de Hipona reemplaza el latín como lengua litúrgica, es decir aquella en la que se pronuncian los oficios.

4 La fuente “Q”

Se llama así por la palabra alemana Quelle, que significa “Fuente”. Al parecer, ha servido de fundamento junto con el Evangelio de Marcos a los sinópticos de Lucas y Mateo. Se trataba de una fuente escrita, que no tenía en cuenta la resurrección y la muerte de Jesús, sino tan sólo sus dichos, tal como se recordaban y lo que ellos pudieran orientar las vidas de sus seguidores.

Es de destacar el carácter meramente coloquial de esta fuente. Se encontraba en el límite entre la palabra escrita y la tradición oral; un simple recordatorio de los dichos del maestro. En ningún caso un libro sagrado al que fuera necesario rendir culto.

Este proceso tiene su parecido con el que ocurriera en la vida y muerte de Shakyamuni. Su discípulo Ananda, dotado de una memoria prodigiosa, escribió las más de tres mil sutras pronunciados por su maestro y que corresponden a diferentes épocas de su prédica. Esta suma, no tiene el carácter de un libro sagrado, sino tan sólo del recordatorio de los dichos del Buda para ser aplicados en la práctica. Luego las diferentes escuelas — se calcula unas ochenta mil en toda Asia — se agruparían en torno al sutra elegido, el que les serviría como base de una cosmovisión. Esto no lo convertía en sagrado en el sentido en que lo son la Torah o el Korán. En algunos casos, ciertos textos como el Sutra del Loto, uno de los últimos de Shakyamuni,  fue conservado en forma de tradición oral hasta el primer siglo de nuestra era. Luego, tanto en China como en Japón, quienes se consideraban devotos de dicho sutra, estampaban su contenido esencial en forma de pergaminos, algunos de los cuales podían tener el carácter de sagrado.

Volviendo a la fuente Q: era evidente que Jesús pretendía dejar una serie de pautas para que sus seguidores se conectaran con él en cualquier circunstancia y ocurriera lo que ocurriera. En ningún momento pretendió establecer el carácter sagrado de ninguno de estos textos; la idea que tenía acerca de cómo debía continuar y materializarse en el tiempo el contenido de su prédica, era bien distinta a la formación de una iglesia jerárquica similar al imperio romano y agrupada  en torno del supuesto carácter sagrado de las recopilaciones de algunas de sus palabras .

Por otro lado, si algún ejemplar de la fuente Q se hubiera mantenido o hubiera llegado a los dirigentes de esta iglesia primitiva, de esta proto—ortodoxia, lo hubieran destruido como hicieran con bibliotecas enteras por contradecir puntos del dogma naciente. Era evidente que   los dichos originales de Jesús se encontrarían nociones de magia,   chamanismo,   palingenesia y a otros temas que serían rechazados por la iglesia naciente en pro de mantener un alineamiento con Roma.

5 La Pseudotradición.

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En “La Verdadera Historia de los Incas”, el investigador argentino Dick Edgar Ibarra Grasso demuestra la hipótesis de la falsificación que realizaran los Incas de su propia historia con fines de poder. En principio habría sido Pachacutec, quien luego de una cruenta disputa dinástica, vuelve a escribir los anales atribuyendo a su estirpe una antigüedad que no tenía. Del mismo modo realiza alteraciones sobre los textos de culto, estableciendo nuevos dioses y quitando otros.

En el momento de la conquista, la lucha dinástica entre Atahualpa y Huáscar estaba a punto de generar una nueva pseudo tradición, en la cual el emperador volvería a escribir la historia y a alterar el panteón y las costumbres rituales, así como la cosmovisión mantenida hasta el momento.

Una pseudo tradición es una construcción que tiende a alterar la visión cósmica de la comunidad que la ejerce para resolver cuestiones de poder. Son comunes, la destrucción sistemática de documentos y testimonios de aquellos a los que se combate, la reescritura de la historia de acuerdo a la ideología del nuevo ocupante y la resignificación del objeto de culto del pueblo en cuestión.

En dicho trabajo, Ibarra Grasso precisa que en México hacia la época de la conquista se había producido un proceso similar, y lo encontramos en cantidad de civilizaciones como un medio de afianzar el dominio de una casta. Casi siempre el poder es unipersonal, despótico y quien lo ejerce se identifica con el fundador de la religión o con su objeto de culto (El Inca es el representante del sol; el Papa es el “Vicario de Cristo”) Los resultados son el apartamiento del gesto primordial del que surgiera una tradición determinada. Se cambia el impulso instintivo, original relacionado con la percepción inicial de lo sagrado por una estructura rígida, dogmática, que no admite réplicas. Una pseudo tradición admite una estructura mítica, es más, la necesita a fin de seguir manteniendo y ejerciendo el poder. También conserva la imagen del fundador, aunque alterada: se le concede un poder omnímodo, mientras se cambia su discurso al servicio de la actual estructura. El fundador había estado siempre en contacto con las personas. Ahora se lo convierte en un dios alejado, que requiere de una fuerte casta sacerdotal como intermediaria.

6 Escribir el propio Evangelio. El caso de Pablo de Tarso.

Pablo de Tarso

Los evangelios de las primeras épocas expresaban la forma personal de acercarse a   Jesús. Un modo de respuesta individual. Esta es la tónica de las bibliotecas encontradas en Oxirrinco y Nag Hammaddi.

 La figura de Pablo de Tarso se encontraría en medio de estas disyuntivas: por un lado, desarrolla su encuentro personal con Jesús que lo lleva a romper el marco del Judaísmo   y abarcar a los gentiles, Por el otro, su carácter de romano, su educación en las escuelas del imperio, lo impulds a mantener una dominación excluyente, a encerrar la doctrina en un proto dogma. Por una parte, rompía el cerco que la unía tan sólo al pueblo judío, pero por otra al generar un naciente dogma, se apartaba del mensaje original de Jesús que no admitía exclusiones, que atraía a sí a prostitutas y pecadores,  que  caía en trances temibles de carácter insurreccional.

Pablo tiene su encuentro con Jesús, lo que era común en la época. Hubo razones por la cual este encuentro en especial se convirtiera en famoso. Luego de su dramática conversión, Pablo, como buen romano culto, busca que la nueva religión sea presentada de un modo atractivo al imperio. Cambia entonces la vía húmeda de Jesús por una vía seca; la posesión y la llegada ahora del Reino de Dios por una cuestión mesiánica, separada en el tiempo. Todo ello en el contexto de un creciente hiato entre lo trascendente y lo inmanente propio del helenismo, tan grato a oidos de Roma.

En su contacto personal con Jesús, Pablo sin duda ha recibido más contenidos. Pudo constatar lo que se afirmaba de él: que era claramente un subversivo para la época, pero la intención de pintar una figura opuesta, la de un asceta, era necesario para lograr la aquiescencia de Roma.

Estos intentos del apóstol por “vender” la nueva religión al imperio, parecen fracasar. La creciente resistencia armada de los zelotes y de otros grupos en contra de Roma, hace que la misma condene a Pablo a muerte en el 60. Diez años después, Tito Vespasiano destruiría el templo.

Es de suponer que en los intentos de Pablo de predicar la nueva religión a las jerarquías romanas, estaba ya la línea política que culminaría tres siglos después en el Concilio de Nicea. Fue esta postura de Pablo, dogmática, excluyente y de coqueteo con el imperio, lo que toma con posterioridad la iglesia.

Quedarían para futuros artículos el contraste mítico entre Juan el Bautista por un lado y una figura como Apolonio de Tiana por el otro, sin las cuales no se comprende la imagen de Jesús, como el opuesto en cuanto a su afán por beber y comer y practicar sexo. Precisamente Apolonio de Tiana tenía gran predicamento entre las clases nobles, presentado por un lado como un chamán o mago y por el otro como un asceta de bases pitagóricas, por lo que era necesario mostrar a Jesús de ese modo. Ya en sus epístolas, Pablo sabía además que manejar el sexo de la gente era manejar sus vidas; ya habría podido entrever la posibilidad que tenía el nuevo credo de reemplazar el poder omnímodo de Roma.

Los encuentros entre Jesús y sus fieles, tanto en su vida como en los primeros años luego de su muerte, sobreabundan. En el caso de Pablo, el encuentro derivó luego en la tendencia al poder y en los elementos que llevarían a construir una iglesia jerárquica. En otras palabras: es el propio Pablo de Tarso el que crea la división entre Roma y Galilea. Es Roma quien establece las pautas que deberán seguir las diferentes iglesias. Es Roma a través de Pablo, quien decide el carácter que tiene la figura de Jesús de Nazaret. Es Roma a través de Pablo la que reemplaza al emperador por el Dios Cristiano, quien llegará a ser tan cruel y despiadado como aquel. (3)

7 Vuelo de pájaro sobre las Epístolas

Me detengo en Pablo precisamente porque la iglesia permite la entrada entre los libros canónicos de las epístolas. La destrucción de bibliotecas enteras, establece que existía el afán de terminar con lo que fue la verdadera figura de Jesús. No sólo con su dimensión esotérica, sino encuadrando su imagen en un ascético modelo heredado del helenismo. Es así como se elaboran los libros sagrados. Y cuando digo elaboran, me refiero a su selección en medio de las llamas del resto de documentos que no respondían a las pautas del naciente dogma; que no servían a una estructura de p oder.

Una pseudotradición, como ocurriera entre los Incas, establecía el inicio de una oprimente Teocracia en la que lo solar crece hasta desequilibrar por completo la relación que debe tener con el culto a la tierra. No otra cosa fue el gobierno de la iglesia a través de la Edad Media hasta llegar a nuestros días. Esta teocracia, con el pretexto de conservar una tradición, sólo desarrolla muerte, persecuciones para afianzar su poder. No otra cosa ocurrió entre los Incas y los pueblos que los rodeaban (4)

De alguna forma, practiquemos o no una de las ramas de la religión cristiana, somos producto de esta suerte de dictadura espiritual que llega hasta los rincones de nuestra cotidianeidad.

Los eEvangelios no son libros sagrados. Se trata de algunos de los intentos de sus autores por expresar la experiencia con el Jesús real, tanto antes como luego de su muerte. Esto implica que si hay un libro sagrado en el cristianismo,   es el propio Jesús. Participando de alguna forma de vida, podemos vincularnos a él como el Cristo Salvaje, es decir el que no aparece en ninguna de las manifestaciones eclesiales, ni de la iglesia católica ni de la de los restantes credos cristianos. (5)  Por el sólo hecho de haber nacido en Occidente, en algún momento de nuestra vida debemos tomar posición ante este cristo. Podemos aceptarlo o rechazarlo; podemos seguir su prédica, escribir nuestro evangelio o negarlo por completo. Cualquier postura es válida, aún  la de una indiferencia activa.

(1)   El Gnosticismo no era un cuerpo de doctrina. Se trataba de las fuertes influencias del zoroastrismo que los judíos recogen durante su primer exilio en Babilonia. Es de esta época cuando se introduce en la teología oficial la angeología, y cuando se desarrollan con los elementos mazdeístas las principales escuelas esotéricas. De este modo, el gnosticismo era un supuesto básico que en cantidad de matices atravesaba el esoterismo judío, y que formaba parte de la original prédica jesuánica. La misma planteaba algunos detalles de enfoque que en su momento desarrollaré.

(2)   La cuestión de la canonicidad se plantea cuando avanzan las gestiones para que el cristianismo sea aceptado como una de las religiones del imperio.

(3)   No importa que la mayor parte de las cartas atribuidas a Pablo sean apócrifas. La esencia de su pensamiento, de su actitud estaba en las mismas. Él junto con Constantino son las fuentes que, desde Roma, construyen un cristianismo con la capacidad de ser la herramienta de poder más eficaz y duradera creada en la historia.

(4)   El término Aymara fue aplicado por la administración española, es decir la teocracia solar cristiana que en América reemplazó a la teocracia solar incaica, por lo que ellos nunca se identificaron con esta denominación. La utilizo en este contexto por la referencia general que merecen.

(5)   Es el Cristo Salvaje quien se manifiesta entre los herejes y vuelve a morir en las llamas que los queman. Una Iglesia cabal, que coincida con el mensaje jesuánico original, debiera reivindicar todas las herejías desde el principio, y darle cabida como formas particulares de la expresión de los creyentes. 

GOCHO VERSOLARI

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