Alternativas exotéricas

 

 

A través de este texto procuraré aportar elementos informativos para quien quien requiera de un marco exotérico en el que desarrollar  su actividad iniciática y esotérica. Desde reglas éticas hasta una visión coherente del universo, son necesarias para mantener la vida. A su vez estos esquemas, deben corresponderse con verdades tradicionales.

 Guénon en sus escritos iniciales, en especial en la “Introducción al Estudio de las Doctrinas Hindúes”, establece algunas pautas en cuanto a la interacción entre el esoterismo y el exoterismo. Señala que toda vía esotérica requiere de una disciplina exotérica que le sirve de soporte, de muro de contención. La actividad esotèrica y la exotérica, se corresponden a lo que llamo “Sincronía” y “Diacronía”,  aunque la relación sea tan sólo aproximada. [1]


En Oriente, el exoterismo no adquiere   el carácter confesional, dogmático y esotericida que caracteriza a Occidente. Allí, la vida cotidiana está atravesada por rituales y la Cosmovisión reemplaza muchas veces lo que en Occidente llamamos “religión”.  Se  dice que la película “Yo Robot”, basada en la novela de Isaac Asímov, no tuvo tanto éxito en Oriente, donde se da por sentado que aquello que consideramos inanimado, tiene una cierta forma de vida. De este modo, para el japonés o el chino no representa una sorpresa que una estructura de acero pueda de pronto enfrentarse a los dilemas éticos de la existencia.  Algunas producciones asiáticas, que tienen como tema las muñecas eróticas, parten de la misma base: dichos elementos tendrían cierta capacidad de amar brindada por el deseo del humano. Ese animismo latente en la vida del oriental es el que permite una mayor fluidez al  recorrer los diferentes mundos e instancias ontológicas que pueblan la vida.

El occidental dispone de otras alternativas en cuanto al exoterismo y al esoterismo que exceden la Masonería y la Iglesia Católica. Me refiero a muchas corrientes auténticas que llegan por un lado de Oriente y por el otro, las propuestas del chamanismo en diferentes países de América. 

El consejo al buscador, es que si no ha optado por ninguna alternativa de las propuestas espirituales de occidente, evite incorporarse a alguna de las iglesias organizadas a fin de encontrar un cuadro exotérico para su búsqueda.  Una de las variantes que puede profundizar sin riesgos, y asegurando que se trata de una cosmovisión de “tiempos inmemoriales”, es la que anima a la Medicina Tradicional China, en especial los conceptos del Ying y el Yang, los Cinco Reinos y nociones como el Qi, el Hum y el Po, que engloban las formas de psiquismo especial que se conoce como Shen. La extrema sencillez y maleabilidad de esta cosmovisión, le ha permitido sobrevivir como Artefacto Mítico [2] durante  cinco milenios. Su densidad mìtica es suficiente como para integrarse a nosotros y a su vez incorporar cualquier sistema de creencias que pueda acompañarla.

Gil Bruvel 1959 - Australian-born French Visionary painter - Tutt'Art@ (16)

La Cosmovisión China.

La Medicina Tradicional China es mucho más que una práctica médica. A pesar de las múltiples influencias sufridas durante cuatro mil años, conserva su carácter de ciencia deductiva, que parte de axiomas míticos enlazados antes que nada al Taoísmo, (aunque en el desarrollo de la misma ha tenido fuertes influencias del confucionismo). Capaz de adaptarse a las diversas circunstancias, el arte de la Medicina tradicional se remonta a la prehistoria. Es en la época de los emperadores cuando en China se sistematiza y adquiere un desarrollo importante, unificando las diversas prácticas que se han ido incorporando en forma gradual durante milenios.

En anteriores artículos me referí a esta concepción, señalando que la misma no separa el alma del cuerpo; si bien no niega lo trascendente, no lo separa  en forma radical de lo inmanente como ocurre con las cosmovisiones occidentales. No requiere tampoco de una base cultural propia para ser comprendida, debido a su ilimitada capacidad de adaptación a las diferentes circunstancias.

Cabe señalar que Jesús, Buda, y otros avatares, partían para su prédica de la solución de problemas concretos de los miembros de su comunidad, y estos problemas se referían a la salud. De allí que una teoría que interprete el todo, tendría en su costado exotérico este aspecto práctico. [3]

Existen varios libros para el desarrollo de esta teoría. Recomiendo los clásicos, como por ejemplo el Nei Jing — Canon del Emperador Amarillo. y el libro de Giovanni Maciocia, “Fundamentos de Medicina China”. Son excelentes introducciones a esta cosmovisión. Los enlaces para que el lector pueda obtenerlos son los siguientes:


FUNDAMENTOS DE MEDICINA CHINA – Giovanni Maciocia:


https://drive.google.com/file/d/0Bwuuy5Bl8azfWFZnYk9kOExJNDg/view?usp=sharing


Huanji-Neijing – El PRIMER CANON DEL EMPERADOR AMARILLO.


https://drive.google.com/file/d/0Bwuuy5Bl8azfUlN1VEFhMF9uZlU/view?usp=sharing

Es importante destacar que el objetivo de cualquier exoterismo apunta a la búsqueda del hombre primordial, el Adán Kadmon para occidente, el sujeto que ha recuperado su salud y su potencia desde antes de la supuesta caída descripta por las historias míticas contenidas en el Antiguo Testamento. Esta situación del cuerpo humano restaurado es la exigida para efectuar la realización de lo esotérico, la concreción de los Grandes Misterios.

Reitero la importancia del contenido mítico de la MTC. Muchos médicos moldeados en una formación tecnofrénica, cuando abordan esta corriente, la rechazan por lo que llaman “el lenguaje poético”; además, la teoría de los Cinco Reino o Cinco Elementos que le sirve de base, parte como en toda noción mítica, de la observación inmediata. De allí que el comportamiento del agua, la madera, el fuego, la tierra y el metal, sea el que corresponde al manejo que hacía de ellos el campesino chino. De esta percepción, surgen las leyes que los gobiernan y que  coinciden con las del universo.  

Programas de restauración de la Iglesia Católica

Si el lector ya ha asumido un credo determinado con una iglesia jerárquica, puede integrar la cosmovisión que acabo de describir. La misma dará una explicación del cosmos y le permitirá integrarla a la confesión que practica. Al no constituir un cuerpo confesional, el fundamento cosmológico de la MTC puede integrarse a cualquier noción.

Si la Iglesia es la católica, puede procurar además que la misma cambie a fin de constituir un aceptable esquema exotérico para su formación. Mi propuesta en ese sentido se desarrollará en lo que llamo “El Programa Mínimo” y el “Programa Máximo” 

En primer lugar los términos “Programa mínimo y Programa máximo” son de origen leninista, luego tomado por Stalin. Utilizar los términos en este contexto, no implica la conversión al socialismo. Los considero adecuados, ya que aluden en forma intuitiva al grado de convicción y conciencia del lector. En este punto hago una salvedad importante sobre la que regresaré: el programa mínimo se refiere a una dirección de cambios básicos que la Iglesia requeriría. A tal fin, expongo parte del pensamiento de Raimon Panikkar, una de las voces más destacadas de la Eclesiología actual. Panikkar, es bueno reiterarlo, plantea su plan de reformas como sacerdote católico, es decir desde dentro de la Iglesia (lo que le ha traído numerosos problemas con las jerarquías).

El programa máximo, en cambio, es un desarrollo personal, basado en mi pasada experiencia cristiana, y en lo que debiera ser la actitud de la Iglesia de acuerdo a la lógica de las cosas y a los textos evangélicos, tanto los canónicos como los apócrifos.

Al respecto quiero señalar dos aclaraciones:

1)     Lo que expongo no es ni pretende ser un cuerpo de doctrina, o pautas que se deban seguir a rajatabla. Eso es lo que lo diferencia de las simples orientaciones o sugerencias. El programa mínimo aspira que aún cuando haya un rechazo del lector a estas propuestas, le permitan reflexionar y al menos por un momento cuestionar aquello que ya ha sido dado. De aceptarlas en parte, pueden integrarse a otras propuestas o esquemas. En ningún caso esto funciona como un magisterio o un principio de doctrina expuestos por un maestro trasnochado.

2)     El  programa máximo que desarrollaré, no se deriva del pensamiento de Panikkar. No está presente en el mismo, ni surge como consecuencia. Destaco que el pensador y teólogo irakí forma parte de un cúmulo de personajes actúan como base de mi meditación, considerando que hay seres con los que se ha compartido cierta dimensión mítica y que a pesar de su muerte, siguen manteniendo su presencia. Además de Panikkar se encuentran , M. Ghandhi, Ramana Maharsi, René Guénon y otros muchos. Lo que ellos han escrito y el penamiento que han dejado no constituye un dogma. Son muchas las cosas que no comparto, pero este diálogo a veces confrontativo , surge el propio camino.

Volviendo a Panikkar, hay con él muchas coincidencias y diferencias. En lo que voy a exponer, partiendo de su conferencia “El Conflicto de Eclesiologías”, hay coincidencias básicas en especial acerca de su concepción de renovación constante de todo lo tradicional.

Breve presentación de Panikkar:

 

Clipboard01

«Me fui cristiano, me descubrí hindú y vuelvo budista, sin haber dejado de ser cristiano»

Raimon Panikkar luego de su tercer  visita a India.

…Lo decisivo en el aporte de Raimon Panikkar… es que no nos da un pensamiento hecho para ser repetido. No; se trata, por el contrario, de un pensamiento que motiva a pensar con él, es decir, que nos impulsa a pensar como un proceso de acompañamiento dialógico en el que no sólo aprendemos a pensar cosas con los otros sino que nos vamos dejando pensar y comprender también por todo lo que vamos pensando, porque es un proceso de verdadero conocimiento, esto es, de nacimiento y renacimiento”.

Raul Fornet-Betancourt, filósofo cubano

Tomé contacto con la obra de Raimon Panikkar   hace unos catorce años, cuando leí por primera vez su libro “El Silencio del Buda”. Luego de una segunda lectura, concluí que se trataba del mejor libro sobre Budismo con el que tropezara. Mi sorpresa fue enorme, cuando al indagar sobre el autor, descubro que era un sacerdote católico del Opus Dei. Carecía de esa arrogancia que se ocupa de prejuzgar las posturas orientales, tratando de explicarlas y encerrarlas  en los asfixiantes límites del dogma.

En los años siguientes accedí a su obra, que se divide en cuestiones teológicas y en una aproximación lúcida a las doctrinas de Oriente. Señalo en particular “Iniciación al Hinduismo”. [4]

La postura que plantea Panikkar hacia la Iglesia es de profunda reforma. Me limitaré a transcribir algunas citas de “El Conflicto de Eclesiologías”, breve obra en la que el autor expone los principios de lo que llama “El Concilio de Jerusalén II”. El lector podrá encontrar el texto completo para descargar en el siguiente enlace:

https://drive.google.com/file/d/0Bwuuy5Bl8azfcVhRZy1SenhXSWs/view?usp=sharing

Cuando la tradición se convierte en un peso, deja de ser tradición, esto es, algo que por ser ligero se pasa y comunica, y comunicándolo se transforma… Entonces cesa de ser tradición para convertirse en traición: deja de ser una traditio, que siempre es una traductio, y convierte a quienes «atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los otros» (Matth. XXIII, 4) en traditores. Si la tradición no se expande, como el perfume de la Magdalena se convierte en una traición, como el escándalo de judas (lo.XII, 4). La tradición está ahí para ser tradita, esto es, pasada de mano en mano, transgredida si es vista desde el pasado, superada, si desde el futuro.

El conflicto de eclesiologías no es de hoy ni de ayer. Se encuentra no sólo latente sino bien patente ya en los apóstoles; y a ello se refiere el mismo Concilio de Jerusalén I, sobre el que me gustaría modelar el Jerusalén II…

…Sólo un Concilio Universal, que no debería ser exclusivamente cristiano ni solamentehumano, sino incluir a toda la tierra, podría hacer converger pacíficamente los esfuerzos humanos hacia lo que los Evangelios llaman el Reino de los cielos y su justicia. La situación tanto humana como del planeta exige una iniciativa de esta envergadura.

Panikkar es un representante de la auténtica tradición, cuya vida se ha visto enfrentada al encuadre de una pseudo tradición como es la cristiana y su prédica que resuena en ochenta libros, se produce desde dentro de la iglesia.

Programa Máximo

Entrando en tema, apuntaré antes que nada un error constitutivo de la postura tradicional, la que sigue la escuela que fundara Guénon y que es la de identificar gran parte de la tradición con el exoterismo a ultranza, que postula iglesia preconciliar. [5]  Esto significa regresar a la teocracia que juega el papel de monstruo del umbral, que impide el acercamiento a una tradición viva, palpitante y eterna por su naturaleza. Significa confundir tradición con pseudo tradición; confundir el objeto de culto, que es la vida humana tal como se manifiesta, con la devoción a Roma y al Demonio del mundo de la Ira; el que en su momento adoptó la forma del Dios Marte y  que fuera trasvasado a la iglesia  por la Roma Imperial en el siglo IV. Aceptarlo significa además mantener la postura del helenismo: una patología mítica que luego de un par de milenios lograra desarrollar una concepción de profunda separación entre el alma y el cuerpo, así como de vaciar al mundo de su carácter trascendente. Ideología aceptada por la Roma imperial, que significaba prestigio para quien la detentara y que era el pasaporte idóneo para que la nueva religión fuera admitida por las estructuras de poder, aún a riesgo de alterar por completo el mensaje original. 

Solitario y desnudo, el Cristo Salvaje transita en el mundo actual. Aquel mago y predicador que actuara  en la antigua Galilea bajo el dominio del César; que sigue vivo a pesar de su muerte bajo Poncio Pilato. El mismo continúa denunciando y predicando en las afueras del redil que montara Roma, del monopolio que hiciera la iglesia de su figura, con el único objeto de mantener y acrecentar su poder. El Cristo Salvaje , que tampoco se identifica , se sigue manifestando  por la cantidad de crímenes cometidos durante la historia; sangre vertida que servía para mantener una estructura jerárquica y teocrática.

Muchos de estos crímenes, dirigidos contra los herejes , apuntaban contra el propio Cristo, que se manifestaba en esas voces disidentes de un dogma que traicionara el mensaje primario [6]. Ya es un tópico aludir al fuego de las hogueras donde ardían los herejes luego de numerosas sesiones de tortura. Dante, Hyerónimus Bosch, Da Vinci; el Renacimiento, que tuvo como característica la eclosión del genio individual, mostraba figuras que participaban de ese genio y que pertenecían a organizaciones heréticas y clandestinas, aunque debieran trabajar para la iglesia por una cuestión de supervivencia [7].

Se suele citar a Eckhart como portador de una cosmovisión particular dentro del cristianismo oficial, que lleva a profundizar aspectos de la doctrina desde el punto de vista tradicional. Por lo general se olvida que Eckhart murió un año antes que culminara su proceso; no conoció el resultado de la apelación al Papa Duèze (Juan XXII), que ratificaba en gran medida la conclusión del Tribunal de la Inquisición condenando al pensador. De no haber fallecido en forma natural, a Eckhart, lo habrían condenado a la hoguera como resultado del proceso, y sus obras puestas en el índex y quizá destruidas, con lo que no hubiera sido posible conocerlas en la actualidad.

Yendo al programa máximo que sería necesario para que la iglesia católica se convierta en un exoterismo viable, el mismo se basa en el perdón y la reivindicación. No bastan las declaraciones, sino que la iglesia debiera realizar un concilio interior, que comprendiera:

1)     Un  listado de herejías desde los inicios hasta la actualidad, con el fin de reconocer el derecho de sus representantes de apartarse del dogma. En dicho concilio, quienes representaran la herejía, podrían exponer sus respectivas posturas sin críticas ni discriminación.

2)     A continuación deberían abrirse  ramas de la actual iglesia, con las respectivas posiciones heréticas y brindar los medios para que el grueso de los fieles pueda comparar las diferentes posturas y elegir entre culquiera de ellas, que debieran ubicarse al mismo nivel que el dogma.

Si esto se llevara a cabo, la Iglesia Católica dejaría de ser lo que es, pero estaría cumpliendo, por primera vez en su historia, la intención original de su fundador.

[1] No todo lo sincrónico es esotérico ni todo lo diacrónico es exotérico. Uniendo estas dos dimensiones se encuentra el Ku, el vacío, la nada interior, que por su falta de límites es el preciso núcleo de todo esoterismo. El contacto y la permanencia en este Ku es el objetivo de toda vía iniciática, así como el regreso al mundo cotidiano en un movimiento pendular. Cabe destacar que cuando permanecemos en el vacío, la conciencia ordinaria no lo registra y sólo podemos advertirlo cuando nuestras acciones cumplen con ciertos objetivos. Esto es lo que marca la diferencia entre oriente y occidente en cuanto a lo iniciático: la p´resencia del ku es algo cotidiano. Algo que se busca con medidas que apuntan hacia él en forma simbólica; por ejemplo: carencia de adornos en las paredes, el “Elogio de la Sombra” (como es el título del libro de Tanizaki) y períodos de ayuno. No tiene el acceso a esta dimensión de vacío la densidad ceremonial que adquieren lo ritos en occidente, así como tampoco esa concepción externa de “secreto” que en las actividades masónicas suele servir para afianzar el poder de ciertos grupos.

[2] La MTC incluye un profundo Artefacto Mítico Ritual;  aún hoy en ciertos puntos aislados de China (ocultos de la prohibición oficial de cualquier ritual de carácter religioso), las prácticas de Medicina van acompañadas de prolongadas y profundas oraciones, muchas de ellas cantadas y que configuran hermosas ceremonias.

[3] Jesús era un chamán, un mago, un brujo, que recorría las calles de Galilea armado de un instrumento que permitía esparcir su saliva a quienes padecían de problemas de salud (este tema lo desarrollaré en otro artículo, basado en los estudios que desarrolla Morton Smith en su libro “Jesús el Mago”). A su vez en la shanga inicial del Buda, uno de los monjes fue el creador del conocido Masaje Thai o nuad borancomo se lo conoce en el idioma original, práctica médica orientada a devolver la salud.

[4] El lector también puede acceder a la web oficial del filósofo en

http://raimonpanikkar.blogspot.com

[5] Al respecto pienso en el libro de Tage Lindbom “La Semilla y la Cizaña”.

[6] El mismo estaba dirigido contra el Dios Marte. La prédica de Jesús no fue otra cosa que una guerra silente y oculta contra los fundamentos de Roma; guerra que aún continúa, y en la que el amor que se predicaba no era otra cosa que un arma opuesta a la concepción de conflicto y división postulado por Marte a través de Roma.

[7] En el primer capítulo del “Esoterismo del Dante”, Guénon brinda al respecto una aclaración por la cual separa en forma tajante lo esotérico de lo exotérico, aclarando que en el caso de Dante no correspondía determinar si había sido o no hereje, sino plantear la diferencia entre esoterismo y exoterismo. No plantea que en Oriente, dicha división no es nítida: hay una fluidez entre ambos mundos, lo que permite la integración de ambas dimensiones, exo y esotérica en una misma cosmovisión. La rígida separación establecida por el catolicismo, implicó que muchos de estos herejes, no sólo los Templarios, a los que cita Guénon en el capítulo apuntado, fueran masacrados debido al afán de poder y a la división inspirada por Marte en el seno de la Iglesia.

 

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s