La Naturaleza del Hinduismo – Raimon Panikkar.

Introducción

El presente texto es un fragmento del libro «Espiritualidad Hindú – Sanatana Dharma» de Raimon Panikkar. A diferencia de los sacerdotes católicos que abordan el pensamiento oriental con un trasfondo de despreciativo paternalismo, Panikkar se ubica en la postura del hinduismo y de allí procura exhumar su naturaleza. Es importante su postura, ya que acerca a la realidad de lo que es una de las religiones y cosmovisiones más importantes que existen. Textos como los de Guénon, quien en algunos ámbitos es considerado una autoridad en materia de doctrinas orientales, suelen deformar y tergiversar las mismas. Panikkar puede aproximarse con absoluto respeto y precisión debido a que aborda la cuestión desde la espiritualidad, no desde una religión a otra, sino de aquello que permite al creyente participar de diversas posturas y reconocer lo que tienen en común. 

El lector puede obtener en forma gratuita el libro completo en el siguiente enlace:

Raimon Panikkar – Espiritualidad hindú – Sanatana Dharma

 

Gocho Versolari

 

  1. 1. Caracteres

La pregunta por la naturaleza de cualquier problema lleva implícita no sólo la esperanza de una solución, sino también la expectación de una determinada respuesta. Ello es debido  a que al preguntar por algo ya lo hemos catalogado como  un cierto algo. Cuando se pregunta, en clima cristiano  occidental, lo que el hinduismo sea, se presupone que la contestación nos dirá que se trata de una determinada religión como, por ejem­plo, el Islam. Ahora bien, si nos planteamos la  cuestión  con esta implícita expectativa, ciertamente encontraremos muchos elementos que nos permitirán  colmar  nuestra exigencia,  pero no daremos nunca con lo que el hinduismo es.

 

En efecto, la primera exigencia para saber lo que el hin­duismo es parece que sea preguntar por su definición. Pues bien, el hinduismo es, por definición, un algo que no tiene ni puede tener definición. No es casual que el hinduismo, a dife­rencia de otras grandes religiones de la humanidad, no tenga fundador, ni que sus principales libros sagrados no posean au­tor – porque son palabra primordial .12 Más aún, en rigor el hin­duismo no posee nombre propio. Fueron los demás quienes,

 

 

  • Esta intuición de la, a menudo, tan mal entendida noción de apauru eyatva (sine auctore), me permito decir. porque el texto tiene en sí mismo

 

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La naturaleza del hinduismo

 

para distinguirse de los hindúes, los llamaron por este nombre que luego ha perdurado.

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Otro carácter del hinduismo que salta inmediatamente a la vista es la multiplicidad más variada y aun contradictoria de caminos, sectas y confesiones, aparte de su pluralidad de es­ cuelas doctrinales; por eso suele decirse que es antes un rami­llete de religiones que una  religión.1

 

  • Lo que el hinduismo no es

Antes de responder a la cuestión de lo que el hinduismo sea, veamos de desbrozar el camino siguiendo una reducción ontológica muy típica de la filosofía india. Cuando la mentali­dad índica busca el predicado adecuado a un sujeto no se con­tenta hasta que no llega a la identidad total; cuando, por ejem­plo, se pregunta por la naturaleza del sujeto personal, del atman, ningún predicado fuera del brahman satisface la iden­tidad buscada. Yo no soy, en efecto, mi cuerpo, ni tampoco mis deseos o mis ideas, ni siquiera mi mente o mi voluntad, pues todo eso es mudable y dice por tanto una relación consti­tutiva al no-ser, que le hace incapaz de dar una respuesta satis­factoria a una cuestión que pregunta por el ser. Yo no soy tam­poco, por la misma razón, mi ego contingente y variable. Análogamente, no hay ningún predicado en el orden de las esencias que pueda cumplir exhaustivamente la ecuación re­ querida para poder dar una respuesta adecuada a lo que el hin­duismo es. El hinduismo no es una doctrina (puede haber por tanto muchas doctrinas hindúes), ni una idea (no tiene enton­ces necesidad de coherencia lógica), ni una organización, ni

 

 

  1. «Hinduism is more a !cague of Religions than a single religion with a definite creed.» SHARMA (1939). p. 10. Lo mismo dice SUNDARAM (1914). p.13, y tantos otros.

 

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Lo que el hinduismo es

 

un rito. El hinduismo no tiene límite alguno. No tiene de-fini- nit iún. Si cualquier cosa se probase ser «verdad» el hinduismo la aceptaría inmediatamente como propia. El gran temor del hin­duismo es que las «verdades» (parciales) destruyan la Verdad (total).

Insistimos en ello, pues es un punto capital, ya que si plan­teamos la pregunta inadecuada cualquier respuesta a la pre­gunta lo será igualmente. No puede preguntarse lo que el hin­duismo es sin plantearme lo que yo, como hindú, soy. De lo contrario, es una pregunta enajenante. La pregunta no toca mi yo. De ahí el consejo recurrente de tantos gurus que nos conmi­nan ante todo a preguntarnos quiénes somos, o más concreta­ mente ¿»quien (soy) yo»? – ko ha,r,? Cualquier objetivación de una cuestión vital elimina la vida de la cuestión, la mata – la convierte en una respuesta abstracta, conceptual.

En una palabra: el hinduismo no es una esencia, su natura­leza no puede ser buscada con la razón. El hinduismo exige una conversión al orden fáctico de la mera existencia para ser aprehendido. 14

Esto no quita que no podamos detectar en la cuestión vital al­gunos presupuestos epistemológicos que legitiman la pregunta por la naturaleza del hinduismo. Con esta cautela proseguimos en nuestro intento de encuadrar una respuesta inteligible.

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  • Lo que el hinduismo es

El hinduismo pertenece al orden de la desnuda facticidad, y si queremos responder a lo que es debemos encontrar una abs-

 

 

  1. Como bibliografía general sobre el hinduismo pueden consultarse: DELEURY (1978); ESNOUL (1985); PIANO (1996a); PIANTELLI (1996a; 1996b); SCHUMACHER & WOERNER (1993); WALKER (1995) y otros citados más adelante. Cf. nota

 

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tracción, que subyace a las más variadas confesiones religiosas y que puede, como una especie de materia prima, ser informada por las más distintas formas. No tiene un contenido objetivo, sino que es un continente capaz de contener las interpretacio­nes esenciales más divergentes.

El hinduismo quiere ser la Verdad, pero no pretende darle un contenido esencial a esta verdad. La gran intuición del hin­duismo es que cualquier verdad del orden del intelecto exige una limitación y con ello la exclusión de otras verdades. Por respeto a la Verdad las admite todas en el orden lógico. De ahí que donde el pensamiento lógico ve una contradicción el pen­sar del creyente hindú ve una diversidad más o menos armóni­ca o incluso complementaria.

Aquí tocamos la raíz de muchos malentendidos, como in­sistiremos aún. No se puede entender la autocomprensión del hinduismo como una heterocomprensión (ajena). El genio oc­cidental interpreta la esencia de una cosa como equivalente a su diferencia específica. De ahí su excelencia en la clasifica­ción. El genio prevalentemente oriental ve la esencia como una manifestación de lo genérico, como la raíz que lo explica todo – según explica un famoso pasaje upanishádico que busca lo común a todas las cosas para encontrar su último constitu­yente, su animan, su raíz (lo más sutil, el átomo ).s1

El hinduismo se llamaría a sí mismo si tuviese que darse un nombre: sanatana dharma, esto es, el orden perenne. el orden que permanece y que subyace a toda ordenación. 16 Dharma,

 

 

  1. CU VI, 8 y ss. Texto fundamental que contiene la más famosa de las afirma­ ciones (miihii-viikya) de la sabiduría índica: Tat tvam asi, «Tú eres eso». Cf. PANIKKAR (2001/XXV), pp. 1024-1041.
  2. «Saniitana-dharma significa religión eterna», MAHADEV AN (1956), p. 12

«La religión basada en los Veda, Saniitana-dharma o Vaidika-dharma... » BHAGAVÁN DAS (1940), p. 13. Cf. PIANO (1996b),que ha escogido este tí­ tulo como presentación de uno de los mejores estudios actuales sobre el hin­ duismo en general.

 

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Lo que el hinduismo es

 

Es una  noción que ha sido traducida de las formas más distintas religión, ordenación, deber, regla, derecho, moralidad, costumbre, ley, norma, armonía, virtud, mérito, justicia, conducta, doctrina, etc.), describiría la verdadera naturaleza del hin­duismo.17

El concepto de dharma es acaso el  más  fundamental  de todo el hinduismo. 18 El hinduismo es simplemente dharma. La expresión neo-hindú de «dharma hindú» es un pleonasmo que indica la influencia occidental. No existe un dharma que pueda llamarse hindú. Insistimos sobre este punto porque este olvido ha sido una de las causas del malentendido en el en­cuentro entre el hinduismo y las demás ‘religiones’ en el pasa­ do y en el presente.

La etimología de la palabra quizá sea más iluminante que cualquier otra consideración. Proveniente de la raíz dhr, que significa coger, aguantar, dharma significa según la misma descripción del Mahabharata: «aquello que mantiene, que aguanta los pueblos» .’9  Dharma es simplemente el orden cós­ mico de toda la realidad: ritna ritam dharmnam dharayantha, por el orden cósmico (rita) el dharma es soportado .2′1

Una  traducción  aproximada  nos  parece  ser  la de orden (ordo), entendido en el  sentido ontológico de  la  escolástica medieval y equivalente a armonía, puesto que hoy día tiene otras connotaciones. 21

Existe un orden ontológico real en el mundo, no sólo como una ordenación extrínseca de la naturaleza de las cosas, sino

 

 

  1. Cf. BADRINATH (1993:2!X)0).
  2. Sobre,JharmaCf. ALTEKAR (1952): BADRINATH (1993): HACKER(l958: 1%5): GANDHI IMahatma] (1950); GONDA (1958: 1960-63): KANE (1958): NIVEDITA (1952): RANGASW AMI AIY ANGAR ( 1941).
  3. Santpar XII, 109,14 y Karnpar VIII, LXIX,
  4. RV V, 15, 2. Cf. MANICKAM (1977) p. 197, para un breve comentario de este críptico texto (que GELDNER (1951) traduce de manera un tanto diversa).
  5. vgr. MEYER (1961 ), quien funda todo el tomismo sobre la idea de orden.

 

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La naturaleza del hinduismo

 

como su estructura óntica más fundamental .22 Por  tratarse  de un orden primordial es equivalente a armonía, pues  no tene­mos otro criterio para juzgarlo – a no ser que creamos que la mente humana nos puede decir lo que «debe ser» independien­temente de lo que es. Este orden que, para darle mayor consis­tencia y vida, algunas veces aparece como personificado,2] re­presenta en rigor la óntica estructura jerárquica del ser.24 Quien hiere este orden se daña a sí mismo y peca, quien lo guarda al­canza el fin y la plenitud de su vida, el conocimiento de este orden es la sabiduría última y salvífica. Este orden regula la vida del cosmos, así como la del individuo y la de la sociedad. La moralidad y todos los valores positivos adquieren  su  valor y realidad en cuanto son expresiones de este orden, que no es algo así como una ley externa impuesta a las cosas, sino que es la naturaleza misma de las cosas vista desde su aspecto diná­mico y je rarquizado. 25

«Si se hiere el dharma éste destruye; si se guarda entonces

protege.»26  En rigor es el principio de la estabilidad  y el verda­dero orden que sostiene todas las cosas. 27

De ahí que el dharma entre muy pronto en relación íntima

 

 

  1. Esta concepción ontológica del dharma es ya védica. Cf. AV 1, 2, en donde los dharman (forma védica de dharma) forman las estructuras últimas de las cosas, tal cual han sido modeladas por Varur¡a. Sobre la relación dharma-rta valdría la pena un estudio monográfico. Cf. MILLER (1985).
  2. ManuVlll, 14-16.
  3. Es importante observar que RV X, 16, 3, que suele aducirse como antecedente védico de la teoría del karman entendido como transmigración, utilice para el caso la palabra «dharman» en sentido <le cualidad inherente y constitutiva <le un ser.en lugar del buscado «karman». nota 190.
  4. la iluminante comparación entre el dharma de Manu y la torah en MANIC­ KAM (1977). Significativo es el título de un libro reciente que recoge los artí­ culos teológicos del recientemente fallecido SOARES-PRABHU (2003).
  5. Manu Vlll, 15. Versiones modernas traducen «Cuando la justicia es violada, ésta destruye, cuando se guarda, ésta (nos( guarda».
  6. «El principio de estabilidad universal» lo llama acertadamente GONDA (1960- 63 ), l. p. 289.

 

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Lo que el hinduismo es

 

Con el karman y que adquiera la variedad de sentidos que ha venido luego a tener.28 El mismo Mahabharata reconoce que existen  cuatro  vías  ritualísticas  y  cuatro  morales  del  dharma. Las primeras son: el sacrificio, la plegaria, el don y la ascesis. Las segundas: la verdad, la paciencia, el autocontrol y la indiferencia para los bienes terrenos.

Una noción capital del hinduismo es la de svadharma, esto 1·s, el dharma personal y propio, algo así como el puesto ónti­co  de cada ser en la escala de los seres.29 La obligación del in­ dividuo consiste en seguir su propio dharma, esto es la ley (que se convierte en deber), reguladora del desarrollo de su 1•xistencia. Cada cual tiene su dharma, esto es su propio deber­ ‘l’I» que debe aún crecer y llegar a ser integrándose en el Cuer­po completo del universo. La Gita llega al punto de afirmar que «es mejor cumplir el dharma propio (svadharma) aunque sea defectuosamente que «cumplir» el de otra persona a la per­fección» .30 Ésta es una de las razones de la resistencia del hin­ duismo a la «conversión» entendida como el «cambio» de reli­gión. He aquí otro ejemplo triste del malentendido aludido. No se  cambia de religión como se cambia de profesión – ni mucho menos como se cambia de partido. Conocidos son los proyec­tos de ley y las leyes del gobierno de la República India en contra de las «conversiones». Se interpreta la religión como un dato exclusivamente sociológico – pagando así, por ambas partes, un tributo a la Modernidad.

El conocimiento y la realización del dharma es la religión. de ahí que la religión, aun teniendo una base única común, sea considerada como una concretización personal o colectiva del dharma. De ahí la minuciosidad, común por lo demás a casi todas las religiones, de las reglas religiosas. La sanción aquí

 

 

21!. Cf. LARSON (1972).

  1. Cf.MailUIV,3.
  2. BG 111. 35; XVlll,47; cf.11, 33; etc.

 

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La naturaleza del hinduismo

 

no puede menos que serle intrínseca. Por eso para la repara­ción del desorden se deben hacer acciones también prescritas, que deshacen en lo posible el mal cometido. A veces, sin em­ bargo, cuando la ruptura es total no hay reparación posible («ni penitencia ni sacrificio sirven»).1 1

El carácter ontológico del dharma explica la creencia co­mún del hinduismo en la llamada reencarnación. 32 El dharma es lo único que sigue al hombre cuando deja esta tierra.33 Sim­ plificando podríamos decir que el karma es la cristalización del dharma. El mundo sería un caos si no hubiese una posibili­dad general de reparar el dharma maltrecho por las acciones malas de los hombres o los mismos desquicios de la naturale­za. El orden tiene que seguir, alguien tiene que conectar con quien ha dejado ya de existir en esta tierra para recoger la an­torcha a medio arder y continuar en la línea de la existencia. Tiene que haber una continuidad: el samsara, el ciclo cósmico de la e xistencia.14 ¿No es el hijo la continuación de la «carne» de sus padres? Apuntemos solamente una idea, para no sosla­yar un tema de candente actualidad – sin hacer hincapié en que la cuestión está ganando verosimilitud debido a la pobre cari­catura a la que hemos reducido «cielo e infierno». Aquí tene-

 

 

  • VasDhSas, VI, Cf. Mt XII. 32; Le XII, 10 (¡,pecado contra el Espíritu Santo?).
  • Mana XII 1. y ss.
  • IV. 238-243, entre otros textos.
  • Sobre este importante punto que transciende nuestro tema, puede consultarse con provecho: RADHAKRISHNAN ( 196<1), l 8:1-207 en su introducción a su traducción y estudio (una defensa cerrada); ELIADE (2000) (no trata ex profeso del tema. pero ofrece importantes elementos de juicio para comprender el problema). Contiene abundante bibliografía «Eranos Jahrbuch», VII (1939), de­ dicado enteramente al tema (en espedal la contribución de ZIMMER, «Tod und Wiedergeburt im indischen Licht»). La interpretación de COOMARASW AMY, basada en su traducción de un texto de Sal)kara «el Señor es el único transmi­ grante» [ne.frariid anya/:1 sarrisiiri BSB l. 1, 5] es digna de ser tenida en cuenta; distingue entre «reencarnación» y «transmigración». No es nuestro ego el que se salva sino el iitman el que se libera de la transmigración (COOMARASW AMY (1944).pp. 19-43).

 

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Lo que el hinduismo es

 

mos un ejemplo de la peligrosidad de las comparaciones con­ceptuales cuando éstas se divorcian de las diferentes cosmolo­ gías que han originado los conceptos. Sin una idea precisa del atman cualquier trasposición a la «reencarnación» en clima individualista nos llevará a malentendidos. La idea cosmológi­ca de la llamada «transmigración» no debería poner en peligro la dignidad, y por tanto la unicidad, de cada persona que no puede reducirse a ser un mero anillo impersonal en una cadena cósmica, un simple medio para otros fines.35

Sobre el dharma buddhista no nos corresponde hablar, aunque ilustre por comparación la idea hindú de dharma. Mientras que éste tiene un carácter ontológico substancial, en l’I buddhismo conserva toda su «realidad», esto es, dinamici­dad y eficiencia, pero sin ser considerado como algo substan­cial. En uno y otro caso, sin embargo, el dharma (dhamma, en pali) es previo a nuestra constitución personal y desde luego a nuestro conocimiento intelectu al.36

En rigor, el hinduismo no es una religión, en el sentido co­rriente (y vulgar) de la palabra, sino simplemente dharma. La religión, sobre todo en el Occidente moderno, se ha reducido a un hecho sociológico más o menos institucionalizado e identi­ficado con una ideología. Acaso aquí se nos presente un ejem­plo de la mutua fecundación cultural, y por tanto religiosa, en­ tre Oriente y Occidente. El dharma pretende ser la realidad misma en su contextura existencial y su dinamismo jerarquizado, algo así como un punto matemático que no se define so­ lamente por su situación estática, sino que requiere también su

 

 

 

  1. El problema es complejo y la bibliografía enorme. Valga como botón de mues­ tra HEAD & CRANSTON (1977); PARRINDER (1993); STANLEY (1989); VALLÉS ( 1998); cf. también Condlium, (octubre 1993).

.16. Sobre dhamma buddhista Cf. COOMARASWAMY (1994); GLASENAPP (1938), pp. 283-420; GLASENAPP (1939), pp. 242-266; SILBURN (1988);

STCHERBATSKY (1994).

 

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La naturaleza del hinduismo

 

derivada para ser integrado en la línea general del ser. El dhar­ ma está ahí, se lo reconozca uno o no. Puede haber acciones adhármicas, pero no tiene sentido un hombre adhármico, por la misma razón que puede darse una excomunión moral pero no óntica; ello equivaldría a la anulación del sujeto capaz de tales acciones. De ahí que el dharma sea capaz de encontrar muchas vías por las cuales puede ser realizado – incluido el desprecio a Dios y los mitos religiosos. Cada persona posee su svadharma. Esto recuerda un hadith del Profeta que dice que

«los caminos hacia mí son tantos como los corazones de mis siervos». Religión es el svadharma concretizado de una perso­ na o grupo.

¿Acaso el concepto de religión prevalente en Occidente no sea más que una especie de un ?,énero más amplio. 37 Ni qué de­cir tiene que la noción moderna corriente no deja de ser una ca­ ricatura y un reduccionismo de lo que tradicionalmente se ha entendido por esta palabra y sus equivalentes homeomórficos. La religión no es primordialmente ni una organización (institu­ ción) ni siquiera sólo una doctrina. La ortopraxis, por ejemplo, es tan importante como la ortodoxia. Religión no significa sec­ ta «religiosa», sino una dimensión antropológica – que acaso se pudiera llamar religiosidad.

Esta amplia noción de dharma explica el carácter peculiar de la tolerancia hindú. El hinduismo es doctrinalmente tole­ rante, pero dhármicamente intolerante, o, con otras palabras, es esencialmente tolerante, tolera cualquier interpretación que cada uno pueda dar de su dharma, da cabida a las doctrinas re­ ligiosas más diversas, pero es existencialmente intolerante, no puede permitir que se niegue la base fundamental sobre la que reposa la posibilidad misma de la tolerancia, esto es, la exis­ tencia de un orden óntico indestructible, que deja libre juego a

 

 

  1. Cf. un buen resumen de los distintos conceptos y vocablos de lo que en Occi­ dente suele llamarse «religión» en HEILER (1979).

 

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Lo que el hinduismo es

 

R

las máximas piruetas doctrinales sin que por eso se desplace su centro de gravedad. 3

De ahí también una serie de características del hinduismo que no se comprende de no tener en cuenta este su carácter exis tencial. 39 Es cierto que nuestro intelecto puede conocer el dharma, pero el hinduismo es antes una ortopraxis, esto es una noción existencial y ónticamente dhármica, que una ortodoxia, que una recta doctrina; es una liturgia,  una  acción  sacra  salvífica antes que una intelección correcta de la realidad o de la

, salvación. 40 La  misma fe del  hinduismo insiste sobre el acto de fe (sin contenido ni objeto determinado) mucho más que  sobre el término de éste acto. Lo que importa no es la «idea». el con­tenido, la formulación de  lo creído, sino el  acto de creer.41  En eI fondo cualquier acto de fe si se objetiviza se convierte en objeto de «conocimiento» (ni que sea de fe) en  lugar  de  ser pura fe, que es siempre la consciencia de nuestra apertura al Misterio, tanto en sí como en relación a cualquier intencionali­dad nuestra, tanto volitiva como cognoscitiva. No debemos confundir la.fe (como constitutiva del hombre) con la creencia (como contenido intelectual de la fe), ni ambas con  el acto de (como libre aceptación  de  la fe a través de  una  creencia).42

La  fe es un acto del conocimiento y de la voluntad, pero es mucho más, y, antes que nada, un acto de nuestro ser desnudo

 

 

  1. Sobre la  tolerancia  en  el  hinduismo Cf.  BENZ ( 1934);  HACKER (s.f.);

HAUER  (1961); HUART (1956); MENSCHING (1953;  1955);  PANIKKAR

  1. M. (1955); QUEGUINER (1956); STAAL (1959). Sobre la noción misma de tolerancia Cf. PANIKKAR (1961/4; 20<Xl/XXVII).
  2. 11 «Hindú. hoy día es, de hecho, cualquier indio que quiera ser hindú» GONDA (1960-63) vol. l, p. 347.
  • 10. «Por tanto, hinduismo es lo que los hindúes hacen[… ] de ahí la concepción ín­ dica de que religión es dharma», GONDA (1960-63) vol. l. p.350.
  • 11. «El hinduismo como religión es más una praxis que una creencia», GONDA (1960-63) vol. 1, p. 351.
  • 12. Cf. el ya clásico AUBERT (1958) y PANIKKAR (1970/13; 2000/XXVII [pp.187-2301).

 

 

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La naturaleza del hinduismo

 

y completo que nos lanza hacia el transcendente en virtud de una misteriosa atracción y llamada de ese mismo transcenden­te, en la inmanencia de nuestro corazón.43

 Raimon Panikkar

 

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