SACERDOTES Y CHAMANES   El hombre mito. Primera parte.

SACERDOTES Y CHAMANES   El hombre mito. Primera parte.

Gocho Versolari

 

El drenaje de los mitos

 

Vivimos en una época en la que cantidad de mitos han llegado a su máximo grado de drenaje. [1] El mito oficial del cristianismo, por ejemplo, ha demorado dos mil años en vaciarse por completo. El grado de secularización que ha sufrido, hace que su influencia se manifieste en el resto de la sociedad, la que a pesar de no tener una postura confesional de carácter manifiesto, participa de esta decadencia.
 El mito es el que incide en forma directa en los cambios de una sociedad y de todos los miembros. En el ámbito individual, nuestras biologías y nuestras mentes están organizadas en torno al mito.El mismo no es simplemente un relato que da cuenta de la fundación de un pueblo; no es sólo el creador de paradigmas que rigen el desenvolvimiento de la sociedad. Mucho menos es una explicación que se circunscribe a un período anterior al pensamiento lógico, ya sea a nivel individual o colectivo.[2] El mito en cuanto a su estructura, percepción y acción a través del rito es lo que constituye el meollo de la realidad. Tanto el mundo físico   como nosotros mismos vivimos en un entorno mítico. Si por determinadas razones que corresponden a peculiaridades de la época que nos toca vivir, esta noción se trivializa, se niega y se reemplaza por explicaciones teñidas de racionalidad, el mundo y nosotros mismos terminaremos por adecuarnos a los nuevos paradigmas  y los mismos “funcionarán” en el sentido de “comprobar” nuestras aseveraciones [3]. Hay una tendencia de la mente y la materia a adecuarse a los esquemas que creamos. Esto también tiene la misma explicación: el hombre, ubicado en un lugar central de los mundos que lo  rodean, es el mitóforo, es decir el portador del mito. Todos nosotros nacemos armados de un báculo virtual que nos permite crear, enriquecer una tradición con los contenidos de nuestra imaginación. Cabe acotar que ésta es la condición necesaria para que dicha tradición siga viva. Este báculo pierde su poder al enfrentarse a las presiones culturales de una sociedad predominantemente sacerdotal que ha silenciado y negado los orígenes chamánicos del hombre y de la realidad.
Tanto  el cientificismo racionalista  como el dogma impuesto por las formas del  cristianismo oficial no son otra cosa que paradigmas rígidos. Los mismos se derivan de los mitos y la condición sería  que cambien de una generación a otra [4] El mundo físico está sumido en el cambio constante, en el velo de Maya [5] que forma parte de lo divino. En otras palabras, no se puede concebir lo inmutable sin aquello que es mutable.
 

Sacerdotes y chamanes

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En otros artículos he establecido las diferencias entre sacerdotes y chamanes. Volveré sobre el particular con un poco de detalle, y en especial para corregir algunos equívocos que surgen de las discusiones que inspiran estos textos y que me fueran trasmitidas por algunos lectores.  
El sacerdote, el chamán y el guerrero no son compartimentos estancos, realidades cuyos representantes se opongan o se enfrenten unos a otros. Cuando esto ocurre en la historia, es cuando se ha producido una mitopatía en el sentido de que la fuerza del relato mítico se aprovecha para el poder de un grupo. Cuando un dios como Marte, logra un desequilibrio al exigir ofrendas exclusivas. Chamanes sacerdotes y guerreros son enfoques de la realidad. En muchas literaturas sagradas, empezando por la Biblia, estas concepciones se encuentran interpenetradas unas de otras, intersecándose u oponiéndose según las circunstancias político-cultuales. Hay períodos históricos, como el actual o el que correspondía a la época de Jesús, en que ambas categorías estaban divorciadas y enfrentadas. En circunstancias como ésta, el chamanismo es relegado a sectores   atrasados y el sacerdocio – en la forma que adopte, no sólo la religiosa- toma lugar junto a las formas más brutales de poder.   
En el caso de Jesús, por ejemplo, se trató de un chamán que fue ejecutado por las castas sacerdotal y guerrera. En el caso de Apolonio de Tiana, contemporáneo de Jesús y también claramente chamán por su carácter de goes, fue consultado por emperadores y se destacó en la corte. Esto se explica porque las raíces de Apolonio eran pitagóricas, mientras que las de Jesús eran judaicas en el contexto de un fuerte enfrentamiento. Sin embargo, sobre el final de sus vidas, ambos se enfrentan al mismo poder.
En la actualidad, la ciencia por un lado y las iglesias cristianas oficiales por otro, relegan el chamanismo y lo estigmatizan como una forma secundaria de ciencia o creencia; las posturas más extremas dentro de dichas iglesias o del cientificismo lo consideran un pretexto de charlatanes; en un esquema de la historia como resultado de un progreso indefinido, se lo considera un cuerpo de afirmaciones ubicado en un esquema ampliamente superado.
El  guerrero que es el encargado de la disciplina y la guerra interiores, de la exploración búsqueda de nuevos territorios en el ámbito sincrónico, cuando se proyecta hacia lo diacrónico, es decir hacia la realidad externa, material, cultural o social, percibe todo en términos de confrontación. Establece dos o más grupos enfrentados y a partir de allí, toda cosmovisión debe encerrar una hipótesis de conflicto.
 Cuando el sacerdote abandona la formación de paradigmas a partir del mito, y las características del ritual así como la forma que tendrá entre el pueblo [6], elaborará una cosmovisión donde primará el dogma, guiada por   los paradigmas que se han vuelto rígidos, inamovibles. A partir de allí  establecerá dos mundos: claridad y oscuridad, bien y mal, estrictamente separados y moldeará un destino ultraterreno definido por la conducta y por estos universos irreconciliables.
El chamán en cambio es el que se vuelca al mundo del mito, entendido por tal una realidad que ocupa un ámbito feérico; una realidad con características inmutables y que tiene un poder definido sobre el mundo real. El chamán no forma parte de organizaciones[7]  y se caracteriza por un individualismo casi extremo, compatible con el temperamento artístico. Es una intuición muy similar la que sirve para internarse en las estructuras trimúndicas del ámbito  intermedio y obtener resultados positivos en cuanto a la salud, la vida y el crecimiento integral de la comunidad.
El chamán es quien está capacitado para internarse en el silencio del mito, es decir para llegar a la dimensión que no es definible; el vacío; el ku para los orientales a la que no se puede imaginar con ninguna de las condiciones témporo espaciales que constituyen nuestra realidad.
 

Biología del chamán

Thomas Blackshear - African-American painter - Tutt'Art@ - (5)

 El chamán es el hombre-mito [8]. Es aquel que conoce acabadamente los cielos y los infiernos, es decir los mundos que se encuentran por encima y por debajo del estado humano, así como aquellos que se hallan en el ámbito témporo espacial simultáneo a su manifestación. La realidad para el chamán es como la punta del iceberg.   En todas sus manifestaciones el entorno inmediato del hombre marca augurios y signos sobre hechos fastos o nefastos, según alienten o detengan el desarrollo de la vida.
Desde el punto de vista biológico, genético, muchos nacimientos  están signados por la función chamánica. Esto significa que la carga psicofísica y energética particular de los seres que  llegan a este mundo, requeriría de una cultura que sepa reconocerla, y que los capacite para recibir una iniciación, acceder al mundo intermedio, realizar viajes rituales y el conjunto de actividades que incidirá en el resto de los miembros de su comunidad.
Si la cultura a la que pertenece el individuo que nace con su carga de chamán no reconoce este papel en el conjunto de funciones sociales, no será posible que la persona desarrolle esta potencialidad, o lo hará en forma incompleta y a veces desviada. Por ejemplo: un hombre o una mujer nacen con la característica de chamán, que incluye, como se verá una desadaptación creciente a su entorno. Los resultados pueden ser múltiples. El más destacable es la  enfermedad mental que será tratada con total ineficacia por la ciencia convencional. La misma comprende en la sociedad actual  un amplio abanico de síndromes que van desde la dependencia de las drogas  hasta diversas formas de neurosis o psicosis. Otra alternativa es que el sujeto se convierta en un artista torturado y neurótico. En este contexto, la literatura y el arte pueden ser caminos que siga el chamán que no encuentra en la cultura el correlato de su función.
Otra forma que puede asumir es la de participar en algún grupo ocultista, desarrollar ciertas formas de esoterismo, o volcarse a alguna de las formas que ofrecen las diferentes escuelas cristianas. En este último caso, el chamán convertido en sacerdote desvirtuará su función original y participará de la neurosis generalizada, intentando encontrar en el molde rígido del dogma residuos de lo que fuera su función. Terminará poblando los amplios campos del sacerdocio de esa Galilea que rodea a Roma [9]
Thomas+Blackshear+-+African-American+painter+-+Tutt'Art@+(1)
[1] A fin de precisar y diferenciar esta posición de posturas apocalípticas, señalo que si bien muchos mitos en la actualidad “tocan fondo” y se presentan como odres vacíos, hay toda una actitud mítica grabada en la biología humana que se presenta remozada, como la tendencia a la diversidad sexual.
[2] En algunos casos el mito fundacional, cuando se encuentra bajo la influencia hipertrofiada de Marte, adquiere la forma de un etnocentrismo. Tomando en términos literales las verdades simbólicas y separándolas de un contexto mítico, un pueblo se siente llamado a imponer su cultura aún por la fuerza: es lo que sirve de base a toda forma de imperialismo desde la lejana antigüedad hasta nuestros días. En un artículo por separado volveré a referirme al mito fundacional.
[3] Esto ocurre con más fuerza y contundencia, cuando estas cosmovisiones son asumidas por un estrato cultural, es decir cuando varias generaciones   la hacen suya y la explican en términos educativos. Esto ocurre, por ejemplo en la cosmología, donde la teoría heliocéntrica reemplaza a la geocéntrica o determinados paradigmas científicos reemplazan a otros. En las sociedades hierocéntricas esto se obtiene logrando que muchas cosmovisiones coexistan de mod que varias comunidades brinden diversas explicaciones al origen del cosmos y la ubicación de los hombres en el mismo. Esto se adecúa a una concepción mítica por la cual, para lograr su realización, un buscador debe sentir el universo como algo propio; que su existencia tenga sentido y lugar en el drama cósmico. Cumplir este objetivo implica que en su entorno cultural pueda encontrar el modelo mítico que más se adapte a su coherencia interna.
[4] El núcleo del mito  es el silencio, es su punto de inmutabilidad, el grado de comprensión que hace imposible el cambio por su propia naturaleza. El chamán es el que está calificado para dar al mito nuevas formas, para alterar el relato original y adaptarlo a las exigencias de una comunidad. El sacerdote, en su función original y adecuada a la tradición, es quien se encarga de traducir los mitos en paradigmas, es decir en conclusiones de carácter legal, moral, de costumbres que guíen las vidas de los habitantes. Cuando la casta sacerdotal niega al chamán y asume el poder, los paradigmas se convertirán en dogmas y el artefacto mítico de una población iniciará su proceso de drenaje. Esto significa que el contenido de inmutabilidad no se pierde, sino que en forma lenta y gradual se traslada a otras expresiones, consideradas “subversivas” por parte del poder sacerdotal hegemónico.
[5] Maya es de origen divino para los hinduistas; es decir el cambio del mundo, la transformación constante, que se opone al sentido de inmutabilidad del mito, es una condición absolutamente necesaria de la expresión de la manifestación. En la tradición budista, fue Nagarjuna quien descubrió que el Samsara es el Nirvana visto desde otro ángulo. El buscador debe encontrar este sentido de permanencia en media del movimiento constante y caótico de la realidad tal como se nos presenta en el estado humano. Cuando esto no ocurre, cuando una verdad dogmática, racional, inamovible, sin perspectivas de cambio pretende explicar todos los matices de la realidad, es cuando el mito ha comenzado su drenaje.
[6] Eventualmente si coinciden en un mismo individuo el sacerdote y el jefe político, verá la forma en que el mito se adapte a las leyes civiles o penales de la comunidad.
[7] Esto referido a ciertas formas actuales de chamanismo. En una sociedad hierológica que continúa una tradición remota, el chamán pertenece a organizaciones iniciáticas, pero en la solución de los problemas siempre se desempeña en una soledad comparable a la del artista cuando crea. .
[8] Prefiero esta denominación que sería equivalente a la de hombre-medicina entre los aborígenes de América del Norte, a los propios apelativos de chamán o neo chamán, describiendo esto último un movimiento dirigido a resaltar y desarrollar el enfoque original. La expresión hombre-mito implica precisamente una intercambio de naturalezas entre el ser humano y el mito, que por su manejo ha pasado a formar parte del mismo.
[9] Ambos términos no se refieren en este contexto a realidades histórico geográficas, sino a paradigmas míticos, en los que Roma es el símbolo del predominio sacerdotal y Galilea el del chamanismo. Cabe acotar que en el caso de la Iglesia hay dos Galileas: la que ocupa los límites del dogma, de la que se toleran las “herejías materiales”  vinculadas a la piedad popular, y por el otro, la Galilea más amplia, comparable a un mar incontenible que rompe una y otra vez los límites eclesiales del dogma y la obediencia y se une a la marea chamánica que se origina en la biología humana.

 

GOCHO VERSOLARI

 

Ilustraciones: Thomas Blackshear – African-American painter

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3 Comentarios

  1. Erudición, perspicacia y algo más que te baja por vía pneumática, ciencia infusa, querido SOGOL; tu reseña crítica, tu diagnóstico de la contemporánea situación es superlativo, tan bien argumentado y ejemplificado y con tanta lucidez que no queda espacio para ninguna rectificación; sólo queda esperar otros desarrollos y otras consideraciones para disfrutar tus verdades. También sólo nos resta salir de la haraganería y ponernos a parafrasear lo tuyo.

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    1. Querido Mario. Gracias una vez más por tu comentario. Creo sin embargo que hay cosas demasiado acotadas en el artículo, entre ellas el diagnóstico de la situación contemporánea. Son bienvenidas las paráfrasis, pero me gustarían desarrollos personales inspirados por el texto aunque no vayan en la misma dirección. Un enorme abrazo y nos comunicamos.,

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